jueves, 22 de octubre de 2015

Una experiencia que contar...

Hola:


Hoy quiero contaros un poco más sobre mis experiencias en educación. Entre ellas, hay una vivencia reciente que me ha enriquecido personal y profesionalmente que quiero compartir con vosotras y vosotros.

Comienzo de curso 2014/2015, me encuentro estudiando 2º Ciclo Superior de Educación Infantil, el Jefe de Estudios del Centro nos da la gran noticia por la que luché el curso anterior: Automoción y Educación Infantil íbamos a crear una cooperativa para poder participar en un proyecto de aventura estudiantil llamado 4L Trophy.









La organización 4L Trophy lleva 18 años realizando esta competición por tierras marroquíes donde tiene un gran reconocimiento por la acción solidaria que se lleva a cabo en cada una de sus ediciones. Se trata de una prueba automovilística de regularidad en la que no solo compiten estudiantes de todas las regiones francesas, sino que en esos coches se lleva material educativo y material deportivo. Este material es donado a la Asociación Enfants du Desert que está realizando una labor verdaderamente espectacular con los niños y niñas de las zonas desérticas marroquíes. Para que os hagáis una idea del material logrado, en mi edición (2015) participamos en torno a 2.500 coches y en cada coche se llevábamos más 20kg. Se superaron al 100% las expectativas.

El año anterior se realizó el proyecto solo desde Automoción, para nosotros fue todo un reto trabajar conjuntamente dos grupos totalmente diferentes, con visiones diferentes, con intereses diferentes, pero lo logramos. Para ello tuvimos que buscar diferentes medios de financiación por el elevado coste de inscripción en el mismo juntando las ideas de todos y sacando beneficio de todo lo que hacíamos. Entre los actos caben destacar la asistencia a la Feria Retroclásica que se realiza todos los años en el BEC de Barakaldo en la que superamos nuestras expectativas contando nuestra idea y vendiendo diferentes papeletas a sorteos y camisetas, y las aportaciones de los diferentes establecimientos y ayuntamientos que sin ellos hubiera sido mucho más difícil llegar a la meta.

Tras la preparación de los coches y 5 meses de esfuerzo compaginando estudios con proyecto, en febrero de 2015, 5 compañeros y yo nos encontrábamos haciendo los últimos preparativos y terminando de poner los coches a punto. Los nervios aumentaban, mi compañera de educación infantil y yo estábamos ansiosas por que llegara el día que por fin llegó. El 18 de febrero teníamos que acudir a la ciudad de Biarritz (Francia) a pasar las verificaciones técnicas y administrativas, tras pasarlas favorablemente los tres coches correspondientes, al día siguiente, el centro al completo nos hizo una calurosa despedida con la presencia de Leire (quien hizo posible la asistencia a la feria del BEC) y Ander Vilariño, quien tras tener un encuentro con alumnos del sector dio la salida de los tres coches junto a Leire, dando así comienzo a nuestra aventura.




Viernes 20 de enero, a las 8 de la mañana nos ponemos camino de Algeciras para juntarnos con el resto de participantes y viajar al continente africano. El domingo 22 de febrero, ya nos encontrábamos dentro de la prueba conduciendo hacia el siguiente punto de encuentro donde pasaríamos la primera noche. La prueba completa constaba de 7 etapas, cada día se realizaba una y se llegaba a un campamento donde había desayunos, cenas, centros de información, puntos médicos, aseos… 




En la segunda etapa todos los coches descargamos el material al llegar al campamento. Era increíble ver el montón de bolsas y cajas que había. Ese día la Asociación Enfants du Desert se encontraba allí con niños y niñas de sus escuelas para disfrutar de sus nuevos materiales y conocer a quienes los habían traido. En dos carpas había talleres de pintura de cara, y diferentes manualidades con botellas de plástico. En medio del campamento, un partido de franceses contra locales que estaba ganándose todas las miradas de los allí presentes.





Seguimos realizando etapas y en las diferentes aldeas por las que trascurría el raid podías conocer la forma de vida de ese país, su cultura (muy bella en cuanto al arte), en algunos puntos incluso había pancartas agradeciendo la asistencia de los estudiantes. Todo muy bonito sin contar con que estábamos escoltados casi en todas las zonas por policía militar y local que velaba por nuestra seguridad (por la noche había varias patrullas dando vueltas por el campamento, desde las tiendas se veían las luces constantemente). Únicamente venían a nosotros niños y niñas y solo nos hablaban adultos, a los chicos adolescentes no les permitían hablar con nosotros ni acercarse si quiera.

Bajo mi punto de vista, los niños y niñas juegan un doble papel:


-   En las aldeas más alejadas de las ciudades notamos una gran desconfianza por parte del resto de participantes hacia ellos y es que en nuestro caso, un niño de unos 7 años en medio de una carretera de arena nos paró y se metió literalmente por la ventanilla intentando coger cualquier cosa, otros simplemente querían algo de comida, agua o ropa para ellos y sus familias.

-  En la ciudad fue completamente diferente, pedían dinero y a cambio regalaban sortijas realizadas por ellos con una planta típica del país. Únicamente dinero. Mi compañera y yo les ofrecimos galletas de chocolate y no aceptaron cogerlas.



Digo que juegan un doble papel porque en ambos casos son, por un lado, simples niños y niñas que están pasando necesidades, y por otro lado, una herramienta de financiación para sus familias, al hacerse mayores ya no sirven para ello. 

Compartiendo momentos con ellos, te das cuenta que los más mayores (12-14 años) sabían hablar tres idiomas (musulmán, español y francés) y se defendían con el tercero (inglés), conocían España únicamente por el fútbol, incluso me encontré con un adulto que tenía a su pareja en Hernani y consiguió decirme algún piropo en Euskara. Uno de los momentos más importantes y más emotivos para mí fue el siguiente:








En el libro de rutas ponía que se trataba de un pueblo “fantasma” pero en medio de las ruinas nos encontramos este grupo de niños. Al preguntarles de donde venían nos señalaron al horizonte, situando su pueblo a “mucho tiempo andando” de donde nos encontrábamos. Ellos sabían que los coches pasaban por ahí y sus familias les habían ordenado ir pero nosotras detrás de alguna casa en ruinas vimos dos motocicletas. Únicamente teníamos latas de atún, galletas, agua y alguna chocolatina ya derretida del sofocante calor pero lo disfrutaron mucho más de lo que íbamos a disfrutarlo nosotras. Les ayudamos con las latas de atún para que no se cortaran, les ayudábamos con los vasos de agua. Les notamos débiles, sin fuerza y nerviosos, algunos temblaban como si tuvieran frío. 
El paso por las diferentes aldeas y pueblos del desierto nos dejó diferentes vivencias, unas más felices que otras pero por fin, tras atravesar el Atlas Marroquí con nuestros coches de más de 30 años, llegamos a la ciudad; Marrakesh. Cuando nos íbamos acercando se empezaron a ver farmacias, hospitales… Las farmacias no eran nada modernas y los hospitales no llegaban a verse, estaban tan cerrados al público que altos muros con personal de seguridad en la puerta resguardaban las entradas. A nosotras nos llamó la atención entonces como la ciudadanía pobre era mayoría en el país y como seguían esclavizándolos para seguir con sus geniales vidas en las mansiones. La diferencia social entre clase baja y clase alta se palpaba a cada paso.

Por fin llegamos. La acogida de todo el equipo de la organización 4L TROPHY fue impresionante, algo único en la vida. Tras las asignaciones de los hoteles llegamos al nuestro. “¡Qué pasada!” Pensamos. Era un hotel de 5 estrellas de lo mejorcito de la ciudad, todos los participantes estábamos alojados en diferentes hoteles del mismo prestigio. Llegamos cubiertos de arena y lo primero que hicimos fue lavarnos la cara y las manos y bajar al buffet a comer. Tras la cena, paseamos por la ciudad. Eran las 00:00 de la noche y había niños en zonas poco frecuentadas que se nos acercaban constantemente. Tendrían unos 8 o 10 años. A algunos turistas llegaban a ofrecerles su propio cuerpo a cambio de dinero. Algo difícil de vivir, difícil de creer. Parecía como si estuvieran acostumbrados a ello. Mi última noche en aquel país cambió mi manera de verlo.

Cuando te aventuras en un viaje así debes ir preparado para todo. No íbamos en caridad de turistas por lo que la vivencia iba a ser algo único e irrepetible. Queríamos ayudar, no solo con la entrega de material sino con cada acto. Realizando el camino de vuelta, nos quedaban más de 1.000km que recorrer hasta llegar a nuestras casas por lo que dio mucho para pensar. La reflexión sobre el viaje en general era buena, creo que hablo en nombre de las dos cuando digo que nos complementó como personas pero también te queda el pensamiento desagradable de las situaciones vivenciadas de que por mucho que organizaciones hagan, siempre habrá un grupo dominante al que le convendrá la situación pobreza que vive la ciudadanía. Para cambiar esto, no solo hacen falta organizaciones, hace falta apoyo social, cosa que nunca habrá porque están tan atemorizados de lo que les pueda pasar que prefieren vivir su vida como les ha venido para evitar tener problemas. Las violaciones son ocultadas, los derechos de los humanos son olvidados, los niños y niñas crecen en entornos hostiles y son amigos de la violencia vivida en sus hogares.  


Mi siguiente proyecto, poder preparar un Fiat Panda para participar en una aventura con características similares y poder volver a vivir esto. Eso sí, esta vez estaré más que preparada. 




Si queréis saber más sobre estos Raids podéis visitar las siguientes páginas:

Panda Raid

4L TROPHY AVENTURE




Maialen R. Uranga

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