Hola:
La película “Hoy
empieza todo” deja a sus espectadores con una sensación de angustia ya que
aun sabiendo que se trata de una película, hay algo que te hace creer que es la
vida real. No hace tanto de los hechos que el director narra, se sitúa en los
90.
Simplemente, he querido realizar un pequeño
análisis dentro de mi mente en base a lo que he sentido, a lo que me ha
conseguido transmitir y al cambio que ha supuesto en mi forma de ver los
problemas con los que los docentes se enfrentan a diario. No es algo que quede
tan lejos ya que en pleno siglo XXI, se sigue viviendo una situación terrible
en muchas partes del mundo. Nunca se escuchan noticias positivas acerca de
éstos sitios, sino, todo lo contrario. ¿Cómo se encontrarán ahora? ¿A finales
del 2014? Me informaré sobre ello.
A continuación, dejo un comentario crítico
hacia la película “Hoy empieza todo”,
desde el punto de vista de una joven estudiante de Magisterio.
FICHA TÉCNICA:
Título original: Ça commence aujourd'hui (Hoy empieza todo).
Año: 1999.
Director: Bertrand Tavernier
País: Francia.
Reparto: Philippe
Torreton, Maria Pitarresi, Nadia Kaci, Didier Bezace, Veronique Ataly, Nathalie
Bécue, Emmanuelle Bercot, Françoise Bette.
Género: Drama/Enseñanza/Infancia.
Sinopsis:
La película “Hoy empieza todo”
tiene como personaje principal a Daniel, un maestro y director de un parvulario
de una zona marginal francesa. Daniel, lucha contra una situación desfavorable
de desempleo, pobreza, ausencia médica, exclusión…. Los servicios de las
administraciones son escasos para la alta natalidad existente en la zona.
Daniel y sus compañeros conviven a diario con familias que presentan
diferentes situaciones sociales. Entre ellas existen casos extremos que no se
encuentran tan lejos de la realidad, por muy triste que sea, durante los 90 el
norte de Francia fue sacudido por el vandalismo, el paro y la pobreza.
Premios:
Año 1999: Festival de Berlín: Premio Internacional de la Crítica
FIPRESCI, Mención de Honor.
Año 1999: Premios César: Nominada a Mejor Actor (Torreton).
Los profesores de las Escuelas Infantiles mantienen
un contacto directo con padres, madres o cuidadores de sus alumnos durante la
entrega y la recogida de los niños y niñas.
En esos segundos o minutos, se
produce un intercambio de impresiones que dejan ver algunas características
sobre la situación familiar fuera de la institución.
En la película, las circunstancias familiares
quedan al descubierto. Son los propios miembros los que cuentan su situación
dejando ver que no son los únicos que viven de tal manera. A pesar de parecer
necesitar una ayuda muchas de ellas se resisten a recibirla, creen que la forma
en la que llevan los problemas es la adecuada ya que es la única manera de sobrevivir
un día más. Esto provoca agresividad e inadaptabilidad social que pagan con sus
hijos o con los niños que tienen en sus casas (sobrinos, primos…). Por este
motivo, el papel de los profesores sea fundamental para estos niños. En el
colegio se encuentran protegidos con sus amigos, con las canciones de los
profesores, con la alegría de los juegos que hacen… Algunos de ellos no
articulan palabra quizás desde que nacieron por la falta de comunicación entre
los miembros de su familia.
Daniel, se desvive por estas injustas
circunstancias aunque sabe que no puede lidiar con todos. Las ayudas de los
Servicios Sociales no son suficientes, no dan abasto con tantos niños en
desamparo. Las ayudas económicas que presta el ayuntamiento los padres se lo
gastan en alcohol, supongo que para olvidarse de la situación en la que viven.
Las casas que aparecen durante la película no están fuera de la realidad ya que
se inspiraron en imágenes reales para decorarlas. Esas casas tienen mucha
humedad para pasar un solo invierno, y sin luz, como mucha gente del distrito.
Esto hace que las personas se vuelvan más frías. Además, debemos añadir la
situación de desempleo existente. El desempleo es consecuencia de una época de
guerra que deja la zona del Norte de Francia totalmente desierta, lejos de la
industria minera y metalúrgica. Las tierras de cosecha que aparecen durante la
película no están siendo utilizadas, en ningún momento habla del motivo, pero
sí que es verdad, que se menciona la poca iniciativa de las personas.
Daniel se siente desbordado. El robo en el
colegio para él es un duro golpe. Aunque parezca inentendible que niños de
primaria sean capaces de robar y destrozar un colegio infantil al que acuden
niños tan pequeños, debemos pensar que no tienen nada más de valor a su
alrededor. En el colegio encontraron una cámara digital y un DVD que ni
siquiera fueron capaces de cuidar, y aun habiéndolo cuidado, ¿A quién se lo
iban a vender? Pero como espectadora, me vienen otras muchas preguntas: ¿Estos
niños sienten el valor de algo? ¿Tienen algo que perder? ¿Vale algo su vida?
¿Conocen el cariño? Mi respuesta es no, para todas. Las calles muestran un
aspecto oscuro, triste, sin vida. Las casas parecen no estar habitadas.
Bajo mi punto de vista, una buena ayuda sería
que el ayuntamiento o quien sea, abra centros de ocio infantiles. Por unas
horas, estos niños mantendrán su atención en sus temas de interés y podrán
conocer lo que es la vida de un niño y cuáles deben ser sus preocupaciones. Sin
embargo, representantes del Gobierno parecen saturados y muy poco preocupados
ante la situación. Da la sensación de que les quieren dejar morir. Daniel exige
atención a estas familias, quiere que alguien se ocupe de solucionar su situación
y de hacerles cambiar: eliminar el alcohol de sus hogares, promover la
participación activa en su sociedad, hacer que las madres se ocupen de sus
hijos…
Otra problemática importante: la higiene. La
higiene está completamente ausente. Se habla sobre la pediculosis y su
imposible tratamiento. La normativa no les permite actuar sobre este problema y
en sus casas tampoco lo hacen ya que aseguran que hasta sus familiares adultos
tienen piojos. Son demasiadas cosas contra las que tienen que luchar Daniel y
sus compañeros. Esto les desborda. Parece ser Daniel el único que cree en la
posibilidad de cambiar la forma de vida de las personas.
El suicidio de la familia de su alumna Leticia
hace que las ideas renovadoras de Daniel se derrumben. Tras enterarse del
traumático hecho aparece con una actitud débil, cree que ha fallado. Da la sensación de que ha perdido la
esperanza por cambiar la vida de las familias, de sus alumnos.
Creo que esta película está pensada para no
dejar indiferente a nadie. Parece un modo de suplica al Gobierno para
solucionar la situación, un llamamiento a las personas, a los profesionales.
Conseguir que toda Francia luche contra este abandono no es tarea fácil. El
pueblo quedó muy agradecido al director Bertrand Tavernier por el trabajo
realizado. Ellos mismos dicen que ha conseguido contar la situación real del
pueblo y que a pesar de las escenas dramáticas, creen que es necesario que se
sepa.
Como conclusión decir que siempre hemos hablado de la pobreza de la
enseñanza en algunas zonas, de la gente desgraciada, de los niños, del paro, de
las familias que pasan necesidades, de los niños que habría que ayudar, pero
siempre con palabras nunca con imágenes. Las imágenes deben estar ahí, no
podemos quitárnoslas de la cabeza. Esta película lo consigue. Consigue
adentrarnos en la vida de un docente y nos deja ver lo que él ve en su día a
día.
En definitiva, desde nuestras casas podemos ver
las situaciones vividas en la película como una exageración, uno de los
extremos. Pero a pesar de creer que son casos puntuales, podemos encontrarnos
con alguno o muchos de ellos. La comunicación familia-escuela es esencial para
poder entender y ayudar a esos niños en los casos en los que se necesite una
ayuda externa.
Debemos dar a niños y niñas la importancia y la
atención que se merecen. Nunca más volverán a ser tan inocentes, tan alegres,
tan agradecidos. Lo primero siempre debe ser el bienestar del pequeño.
Maialen R. Uranga














